Estimadas compañeras y compañeros de labores.
Este sábado 1 de mayo, conmemoramos nuevamente el día internacional de trabajo, fecha que se estableció por un acuerdo del Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, celebrado en París en 1889. Es una jornada de lucha reivindicativa y de homenaje a los Mártires de Chicago, sindicalistas anarquistas, que fueron ejecutados en Estados Unidos por su participación en las jornadas de lucha por la consecución de la jornada laboral de ocho horas que tuvieron su origen en la huelga iniciada el 1 de mayo de 1886 y su punto álgido tres días más tarde, el 4 de mayo, en la Revuelta de Haymarket en Chicago.
En nuestro país, en 1931 el Presidente Carlos Ibáñez del Campo firma un decreto mediante el cual se declara feriado el día 1 de mayo, como homenaje a la fiesta del trabajo. Y en 1955, en la Plaza del Vaticano, el Papa Pío XII declara, ante 300 mil personas, al 1º de mayo como el día de San José, el Trabajador.
En este contexto tomaremos parte del discurso que don Juan Somavia, Director General de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT)[1], exhortó a representantes de los trabajadores y los empleadores que asistían en Roma al «Jubileo de los Trabajadores - Hablando en presencia del Papa Juan Pablo II» a unirse en busca de una «coalición global por el trabajo decente ».
“En este 1.º de mayo, permítanme honrar las luchas laborales del pasado y homenajear a quienes han puesto en peligro su vida para enfrentarse a fuerzas poderosas que no quieren escuchar la voz organizada de los trabajadores.
Quienes estamos reunidos hoy aquí representamos diversas dimensiones del mundo del trabajo. Pero más allá, de nuestras variadas perspectivas, compartimos la responsabilidad común de ampliar el ámbito de un trabajo decente para todos en la actual - e inquietante - economía globalizada. Tenemos que aliviar el enorme sentimiento de inseguridad que invade los hogares de tantas familias en todo el mundo. Se trata de una lucha global por la dignidad humana.
Vengo hacia ustedes, de la Organización Internacional del Trabajo, con un llamamiento laico a todas las personas de fe: necesitamos actuar ya, ahora mismo, con urgencia. Para comenzar, que cada uno de nosotros viva sus valores e incorpore los principios de justicia, lealtad, igualdad y compasión en su vida diaria, desde la intimidad de nuestros hogares hasta nuestra interacción con el mundo que nos rodea. Que utilicemos, con plena conciencia, nuestro sentido moral para adoptar decisiones e influir en las que se adopten. Para que nuestras voces se escuchen.
Hacer del trabajo decente una vía para salir de la pobreza que afiance la dignidad personal hacia un gozo pleno de la riqueza de la vida.
¿Acaso son estos sueños o podemos trabajar todos juntos para alcanzar estos fines? Yo creo que sí. Por más grandes que puedan parecernos las diferencias que nos separan, nunca debemos perder la esperanza de compartir esperanzas comunes. EL IDEAL DE UN TRABAJO DECENTE PARA TODAS NUESTRAS FAMILIAS Y PARA LAS FAMILIAS DE NUESTROS DESCENDIENTES, PUEDE LLEGAR A SER UNA REALIDAD. Tenemos a nuestra disposición, conocimientos y recursos, pero nos faltan voluntades y políticas.
Sabemos muy bien que una y otra vez la fuerza del espíritu humano ha demostrado que era posible cambiar situaciones que parecían inamovibles. Se ha superado la esclavitud, el colonialismo, el muro de Berlín, el apartheid y muchas dictaduras recalcitrantes; se han creado los sindicatos, se ha conseguido el voto para la mujer, junto a muchos otros progresos civilizadores: todo ello fue posible por la fuerza irresistible de gente común y corriente trabajando hombro con hombro.
Podemos repetir esos éxitos si fortalecemos la convicción moral necesaria para sustentar nuestro compromiso de acción en la práctica”.
Además adjuntamos a este saludo, el comunicado de la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF) sobre las movilizaciones del día de mañana.
PARA QUIENES ESTAMOS EN LA REGIÓN METROPOLITANA, NOS ENCONTRAREMOS MAÑANA SÁBADO 1° DE MAYO DE 2010, EN EL FRONTIS DE LA SEDE DE LA ANEF (Alameda con Tucapel Jiménez, Metro Los Héroes, a partir de las 08:45).
EN EL CASO DE REGIONES COORDINAR CON SU DIRECTORIO REGIONAL
Fraternalmente,
Peter Sharp, Brenda Carrizo, Jacques Mora, Carlos Rojas y Nacho Ramírez
Directorio Nacional AFUDEP
[1] Creada en 1919, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), aúna la acción de los gobiernos, empleadores y trabajadores de sus Estados miembros para impulsar la justicia social y mejorar las condiciones de vida y de trabajo en todo el mundo. La OIT ha sido la fuente de las conquistas sociales que caracterizan a la sociedad industrial, como la jornada de trabajo de 8 horas, la protección de la maternidad, la legislación sobre el trabajo infantil y otras políticas que promueven la seguridad en el lugar de trabajo y unas relaciones laborales armoniosas. La Oficina Internacional del Trabajo, con sede en Ginebra, es la Secretaría permanente de la Organización








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